sábado, 13 de febrero de 2010

ACTA: ¿Vigilar Internet?


Poco o casi nada se ha discutido sobre la participación de México en el acuerdo multilateral antipiratería, conocido por sus siglas en inglés como ACTA (Anti Counterfeiting Trade Agreement). Algunas notas aisladas y tuiteros como @pistanty alertaron a la comunidad internáutica mexicana de un acuerdo cuyas negociaciones, han transcurrido con total hermetismo.
Desde 2006, 39 países entre éstos México, Estados Unidos, Japón, Suiza, Australia, Marruecos, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Singapur así como la Unión Europea negocian un acuerdo para establecer un marco legal e instancias de observancia antipiratería, que en un principio contemplaría únicamente bienes físicos, pero ahora se sabe que alcanzará al consumo de bienes intangibles como los que circulan en Internet.

El ACTA se base en la premisa de que los derechos de propiedad intelectual son “la base del crecimiento económico, cultural y tecnológico” de las naciones (ACTA, 5ta Ronda de Negociaciones. Rabat, 2009), con lo que desafía frontalmente a los partidarios del libre flujo de contenidos en la red y cancela la posibilidad de buscar nuevos acuerdos que reconozcan una nueva era en la creación, gestión y consumo de contenidos y establezcan nuevos modelos de relación en el circuito de la producción cultural, que en la era Internet se ha modificado irremediablemente.

En total secrecía se han llevado a cabo siete rondas de negociaciones, la última de ellas tuvo lugar en los últimos días de enero en Guadalajara, de cuyos acuerdos poco se sabe a no ser, por algunas notas aparecidas en Milenio (28/01/10), por blogueros y tuiteros como Geraldine Juárez http://redaccion.nexos.com.mx/?p=478&cpage=1 asistente a la “consulta pública” convocada por el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial y la Secretaría de Economía el pasado 20 de enero, en la que se pidió confidencialidad a los asistentes por tratarse de “información reservada” y a quienes se les impidió tuitear.

Ha trascendido en Internet que se intenta imponer el formato de tres avisos (tres strikes, como en el beisbol) similar al de las recién aprobadas leyes Creación e Internet francesa o la española Ley por una Economía Sostenible. Una tercera llamada al usuario implica la desconexión y en el caso de los creadores de sitios P2P como la Bahía Pirata, tema ya abordado en este blog: la cárcel.
Se estudia que sean los proveedores de servicios de Internet los que se hagan cargo de la supervisión del manejo que sus clientes hacen de los contenidos, lo que de ser cierto, representaría un riesgo para los derechos de los internautas. También obligaría a realizar cambios sustanciales a los marcos legales de los países involucrados en las rondas del eventual acuerdo comercial.

Las negociaciones van a la mitad del camino según el negociador neozelandés George Wardle (Computerworld 2/02/10) pero la inconformidad por lo hermético de las negociaciones es cada vez mayor. En Estados Unidos una veintena de organizaciones enviaron en noviembre de 2009 una carta de protesta al presidente Barack Obama por impedir la participación ciudadana en estas negociaciones, cuando él mismo ha ostentado ser el presidente abierto e incluyente que llegó de la mano de Internet a la Casa Blanca y que ahora ha inscrito al ACTA como asunto de seguridad nacional.

Nadie en su sano juicio, se opone a un debate abierto sobre los derechos de autor en la era digital, tema irrenunciable de este siglo en el que la tecnología corre más rápido que el conocimiento sobre sus efectos. Lo que preocupa es que sólo participen los gobiernos y la industria del entretenimiento que a nivel global está en manos de unos cuantos conglomerados (6 según la investigación del académico estadounidense Ben Bagdikian bajo el nombre El monopolio mediático). Sobre los efectos de las descargas de contenidos protegidos en Internet en la industria del entretenimiento, hay aun mucho por estudiarse y demostrarse.

Existen grupos anti ACTA tales como Electronic Frontier Foundationhttp://www.eff.org/; el Free Software Found que encabeza el creador del Copyleft Richard Stallman; grupos en Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=288885939910 y Twitters como el neozelandés @nzacta; también colectivos como Free Art and Technology y organizaciones como Reporteros sin Fronteras, que promueven el software de código abierto y la libre expresión que han sido fundamentales en Irán, e China, Cuba o Venezuela ante los embates de la censura.

Un acuerdo comercial de esta magnitud requiere de un debate abierto y plural en el que se expongan abiertamente cuáles son los intereses en juego y las implicaciones para los diversos actores sobre todo, en la era del conocimiento abierto que paradójicamente enarbolan los que ahora negocian a puerta cerrada.

Imagen recuperada de:nomastoxicos.blogspot.com/2009/12/internet-li...

lunes, 8 de febrero de 2010

Observatorio de Campañas en la Web 2.0. México 2009

Les invito a visitar el sitio de la investigación sobre los usos políticos de Internet en las elecciones intermedias de México 2009 elaborado por un grupo de investigadores del Tecnológico de Monterrey.


http://www.catedravirtualis.com/observatorio2009/

viernes, 5 de febrero de 2010

El saber según Wikipedia


Ningún espacio virtual nos inquieta tanto a quienes nos dedicamos a la docencia como el de la enciclopedia colaborativa. Algunos colegas no desean ni mencionarla, al considerar que violenta el saber ilustrado, otros, optamos por aceptar su inevitable presencia y observar cómo cambia la adquisición del conocimiento en la era digital.

Los estudiantes con acceso a la red la han hecho su compañera de estudios y sus profesores, tenemos la preocupación legítima de los riesgos de que elaboren tareas con una enciclopedia que pudo haber editado el vecino de enfrente.

La filosofía detrás de Wikipedia, emblema innegable de la web 2.0 (concepto que se refiere a la red participativa y de libre acceso) parece simple, pero no lo es. Detrás de ella, hay una nueva forma de adquisición del saber, fragmentado, distribuida, basado en la inteligencia colectiva, que a decir de expertos como el filósofo Pierre Levy, es la fuerza energética de la sociedad del conocimiento, que se forja en el ciberespacio y cuya base material es el software de código abierto.

La inteligencia colectiva se basa en el principio de que nunca, aun en nuestros momentos solitarios, pensamos solos, sino que lo hacemos tomando como referente a otros y al hacerlo de esta forma, los pensamientos dice el filósofo, se potencian. La red sería el espacio perfecto para el desarrollo de esta inteligencia.

La colaboración en la generación del conocimiento no es vista con buenos ojos con unanimidad. El crítico Andrew Keen ha sentenciado que cuando el conocimiento lo genera desde un niño travieso hasta un profesor de Oxford, ya no es tal. Lejos están las contribuciones de Marie Curie y Albert Einstein a la Británica,se lamenta uno de los más intensos críticos de los sitios cuyos contenidos son generados por los usuarios.

La Británica está en el puesto 5 mil 128 de los sitios más buscados en Internet; Wikipedia en el lugar 17 y entre los tres primeros resultados que arroja toda búsqueda en Google. La enciclopedia Encarta de Microsoft, corrió con peor suerte y dejó de venderse.
Sus 65 millones de visitantes al mes, 13 millones de artículos, mayoritariamente en inglés (cuatro veces más que los que hallamos en español), erigen a Wikipedia como un fenómeno emergente de nuestra sociedad digital que como he señalado insistentemente en Virtualis, excluye a quienes no tienen acceso, ni habilidades digitales.


¿Qué es? , una enciclopedia virtual que cualquiera puede confeccionar, si bien, la editan unas 100 personas al frente de las cuales está su creador, Jimmy Wales, quien dice mantener una estructura empresarial que equivale a la de la mitad de una enciclopedia común. Este centenar de personas, evitan el vandalismo, corrigen la sintaxis, recomiendan la citación de fuentes o la necesidad de que una información cuente con la participación de un experto. También son quienes remueven la xenofobia o el fanatismo, como cuando en 2008, decidieron retirar las ofensas contra Mahoma.

Su apertura en la que cabemos tú y yo como generadores de conocimiento, le ha valido duras críticas por sesgos, imperfecciones y errores. A lo que su creador responde, que su invento, convertido en una organización no lucrativa (Wikimedia), no genera conocimiento como las enciclopedias tradicionales, sino que lo pone a disposición, con la ventaja de las ligas a otros espacios y fuentes de conocimiento. De hecho, pronto admitirá que se suban videos.

La parábola de la participación universal en la web 2.0 merece cautela y distancia crítica. De acuerdo al propio Wales, sólo unas 500 personas participan y de éstas un 2% lo hacen activamente, con lo que la colaboración mundana (y la de nuestro vecino de enfrente) está por verse.
Se le han captado infraganti errores y sesgos, pero aun así, en 2005 la prestigiada revista Nature comparó 42 textos de la Wiki y la Británica y no halló diferencias considerables, además de admitir que ambas tenían errores.
También ha sido usada desde impostores hasta investigadores que desean indagar sus vulnerabilidades. Recientemente un estudiante irlandés inventó una cita que atribuyó al fallecido músico Maurice Jarre, misma que fue reproducida por medios ingleses y australianos de prestigio ante la muerte del artista. Además de poner en ridículo a estos medios ( BBC y The Guardian, entre ellos ), evidenció que los wikieditores de Wales tardaron en quitar la cita en 24 horas.

Más allá de fobias y filias, lo que está a debate es la nueva forma de adquirir el saber en la era digital, lo que expertos y académicos no acabamos de descifrar y aprehender por su dinamismo y complejidad.

La fundación Wikimedia http://es.wikipedia.org/wiki/Wikimedia ofrece entre otras cosas un wikcionario, un portal de wikinoticias; wikileaks, un controversial espacio en el que se exhorta a disidentes y críticos a subir informes secretos y comprometedores de gobiernos y empresas (una forma wiki de filtrar documentos sobre el que ya tendremos oportunidad de conversar) ; wikiquotes, donde encontramos citas de personajes célebres y una wikiuniversidad, que en realidad es una plataforma educativa que aun es pobre en contenidos.


En el mundo wiki, nada está dicho, todo está por decirse. El saber es continuo, disperso y fragmentado y la veracidad radica en los consensos, no en la erudición individual. Así adquieren el conocimiento las nuevas generaciones de jóvenes expuestos a Internet y a un bombardeo mediático apabullante, incluido el IPod que llevan como adherido al cuerpo.


¿Qué haremos los maestros? Primero conocerla, indagar sus imperfecciones, elaborar rutas y métodos para que podamos hacerla nuestra. Ayudar a los jóvenes a indagar más allá del wikimundo instantáneo a través de las posibilidades infinitas del lenguaje hipertextual, en el que las rutas son definidas por uno mismo, pero para lo cual, es necesario saber los cómos. En la red, cualquiera que se lo proponga puede toparse en un clic, con El origen de las especies de Darwin o con el Ulises de James Joyce en extraordinarios sitios universitarios e institucionales.


Negar su inevitable presencia, sería un camino equivocado. Vuelvo a recordar a Levy, quien sentenció en un informe a la Comunidad Europea sobre cibercultura, que los maestros del futuro, no serán los que dictan una cátedra, sin interpelaciones, sino aquel que anime el conocimiento por caminos y rutas inesperadas ¿Será?.


Les recomiendo visitar el portal del Instituto Internet de la Universidad de Oxford donde intercambiaron puntos de vista el socio de Jimmy Wales, Lawrence Sanger y el crítico Andrew Keen sobre el saber en la era digital.
http://webcast.oii.ox.ac.uk/?view=Webcast&ID=20080527_246

miércoles, 3 de febrero de 2010

Google y los periódicos

Tal como amo y esclavo es la relación que han mantenido durante la primera década del siglo la industria de los periódicos con Google. La digitalización y los negocios innovadores como el famoso buscador aunado a la disminución de lectores que trasladan sus hábitos de consumo informativo al soporte digital, son sin duda detonantes de una crisis profunda en la industria de los periódicos.
El modelo de negocio basado en suscripciones y ventas a anunciantes se ha agotado y el 80% de los lectores de las versiones digitales no toca el papel.

El ensayo completo en la Revista Mexicana de la Comunicación diciembre-enero 2010


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