domingo, 21 de marzo de 2010

Entrevista a Juan Luis Cebrián


Hace poco más de un año entrevisté al fundador de El País y actual Consejero de PRISA sobre el periodismo en el siglo XXI.
La entrevista en Revista Virtualis
http://www.ccm.itesm.mx/investigacion/virtualis/

lunes, 15 de marzo de 2010

Narco 2.0 y el miedo a Twitter



Publicado en El Universal BLOGS Virtualis.

Las redes sociales de Internet son formidables medios que permiten ensanchar nuestra vida social y nuestra visión del mundo, gracias a la información y relaciones incuantificables que ponen a nuestra disposición con un clic. Es también, una herramienta para expandir la democracia ante el poder vertical de los medios tradicionales subordinados frecuentemente a intereses extra periodísticos. También tienen un lado oscuro que hace temblar a los apocalípticos tecnológicos y a los que intentamos conservar la objetividad en nuestros juicios. Admito que frecuentemente esto no se consigue del todo.
Su lado oscuro radica en efecto, en su uso irresponsable con fines totalitarios por parte del cualquier poder, ya fuere político, económico y aquellos invisibles como el narcotráfico.
Recientemente un caudal de tuits con rumores respecto supuestas balaceras, toques de queda y ejecuciones que resultaron falsos, contribuyeron a enrarecer un clima de incertidumbre y agobio al que nos ha conducido la guerra contra el narcotráfico implementada por el gobierno federal, que más allá de que nos parezca adecuada o no, erosiona el tejido social y contribuye a quebrantar la tranquilidad y la confianza, energía de la convivencia.
Me temo que no será la última vez que estas aplicaciones sean usadas con esos fines. El rumor es una estrategia de de comunicación infalible, para obtener respuestas en las audiencias usualmente calculadas. Rechazo, filiación o incertidumbre son algunas de las respuestas más esperadas por los estrategas a los que se han agregado miembros del crimen organizado.
De esta forma pusieron en marcha los narco mensajes como estrategia de comunicación, que al ser grabados por las cámaras de televisión o captadas por fotógrafos les garantizaría un espacio en primeras planas y horarios estelares. Lo que del otro lado del frente, según el propio presidente cuesta millones (ahora deberá explicarlo a los senadores).
Los medios tradicionales, los dueños de los medios y los periodistas, tienen la posibilidad de elegir si hacen caso a los llamados presidenciales de no ser portavoces de la violencia. Imagino las juntas editoriales de medios profesionalizados debatiendo si una cabeza decapitada debe o no ser incluida en la primera sección. Son los rituales de la profesión.
Algunos argumentarán que están siendo usados, en tanto que otros, aludirán a la libertad de expresión y al deber de la profesión periodística: Informar usando fuentes fiables.
En la era Internet el poder que la modernidad dio a los medios y los periodistas, está siendo erosionado por las aplicaciones en las que cualquiera puede producir mensajes, desde un disidente de una dictadura, hasta un adolescente malcriado o un criminal.

Lo que me llama la atención es que ni el gobierno mexicano ni los medios tradicionales y sus periodistas parecen entender que ya no son los únicos que pueden entrar a este ciclo informativo.
El gobierno federal no tiene una estrategia de comunicación que trascienda el regaño a los periodistas incurriendo en diatribas como el culparlos de forjar una mala imagen de México en el exterior. Una visión miope del papel de los medios en la sociedad.
Por el lado de los medios, llaman la atención los artículos de hace un par de semanas de Ciro Gomez Leyva y León Krauze reprochando a Twitter su ligereza.
Nuestros medios no investigan, no suelen hacen reportajes sobre lavado de dinero, conflictos de interés, impunidad y asuntos derivados del negocio mega millonario del crimen organizado. A lo más que podemos aspirar como lectores o televidentes es a escuchar una voz disidente con respecto a la estrategia gubernamental. Como dice el maestro Javier Daría Restrepo en países en donde las instituciones son débiles, a los medios les toca explicar y dar salidas a las angustias de la sociedad.
En la televisión cada día somos testigos de la captura del día, eso sí bajo una impecable puesta en escena musicalizada al estilo Rambo en donde aparece el traficante más buscado, el más sanguinario, el más…algo.
¿Quién tomará ese vacío? Twitter, Facebook, YouTube son el terreno perfecto para el rumor, para forjar un clima de incertidumbre con intereses perversos.
¿Quién lanzó ese primer tuit? Pudo ser cualquiera, hasta un ocioso quemando sus malogrados quince minutos de fama en unos cuantos tuits ; saberlo es lo de menos. Cuando un gobierno es insensible ante los efectos sociales de una estrategia o cuando los medios, no van más allá del recuento de los muertos, Twitter es el medio perfecto para crear desazón e incertidumbre y me temo que seguirá siéndolo.

Imagen recuperada de Milenio.com 24 de febrero de 2010.http://www.milenio.com/node/388606

Interesante presentación 24 de marzo

La ley televisa y la lucha por el poder en México
Javier Esteinou y Alma Rosa Alva de la Selva(coord)
Presentación en el Senado de la República 18.30 hrs

miércoles, 10 de marzo de 2010

Periodismo y narcotráfico en México

La nota elaborada por Marcela Vargas de la Revista Trecho sobre mi conferencia ofrecida ayer ante estudiantes y académicos de la Escuela de periodismo de la Universidad de Carolina del Norte y del Tec de Monterrey en la que contamos con el invaluable testimonio de Jorge Luis Aguirre.

http://revistatrecho.com/2010/03/periodismo-en-tiempos-de-guerra/

martes, 2 de marzo de 2010

Internet y Política: Nuevo paradigma

Publicado en Revista Trecho número 6

En las últimas décadas, es innegable que la vida social está atravesada por procesos de comunicación. ¿Qué hubiera sido del pueblo haitiano sin la cobertura de los medios, que con todo y sus imperfecciones, coadyuvó a movilizar a la comunidad internacional?
En este contexto de principios de siglo, en donde la comunicación y la acción colectiva se encuentran vinculados como nunca antes, hallamos a Internet, un conjunto de redes interconectadas donde coexiste el mayor volumen de información en la historia de la humanidad.
La arquitectura democrática y ubicua de Internet configura un escenario en el que tiene poca cabida el discurso unilateral, ya que posibilita un diálogo interactivo en el que la audiencia puede articular un contexto comunicativo si bien más complejo , altamente dinámico, que abre enormes desafíos para la democracia en el siglo XXI.
En las décadas de dominio de los medios masivos como la televisión abierta, que podemos ubicar entre los cincuenta y fines de los ochenta, la preocupación de estudiosos de la comunicación política sobre todo estadounidenses , tenían que ver con la vinculación entre propaganda y comportamiento electoral.
En la actualidad, Internet ha contribuido a modificar el paradigma de la era de los medios masivos, para dar paso a uno diferente. Diarios en línea, blogs, redes sociales y demás foros de comunicación en red se erigen como una esfera pública alterna que abre oportunidades y desafíos para la democracia.
Arianna Huffington y su blog The Huffington Post compite por nuevos lectores con el New York Times online; Yoani Sánchez, la bloguera cubana, denuncia lo que Granma oculta; Troy Livesay con su blog: http://livesayhaiti.blogspot.com/ nos informa sin descanso a cada instante la tragedia haitiana. Por su lado, generosos tuiteros pudieron canalizar ayuda financiera a la isla en desgracia tan ágilmente como Bruselas o Washington.
Los estudios que desde la sociología se aproximan a la comunicación política, aun no acaban de descifrar este nuevo paradigma en el que las motivaciones de la audiencia para participar y movilizarse constituyen la gran incógnita.
Algunos investigadores como Pippa Norris (2003) y Manuel Castells (2004) sugieren que existen evidencias para afirmar, que existe una correlación entre participación y educación. Los estudios desde las ciencias cognitivas como señala Castells en su más reciente libro “El poder de la comunicación” (2009), hacen falta para poder entender el fenómeno en su complejidad.
Es innegable que los internautas constituyen una audiencia educada que tiene la posibilidad, lo que no quiere decir que lo haga, de pensar de manera crítica, de desafiar el discurso dominante y de reconfigurar a un poder político desgastado.
¿Qué hace falta para que esa esfera alternativa cobre dinamismo en países como México? El primer desafío es sin duda la conectividad. En nuestro país tres cuartas partes de la población está desconectada de Internet, pero el problema no se reduce al acceso, como muchos políticos mexicanos creen, sino también a cerrar la denominada brecha del conocimiento que pasa por la educación y la igualdad de oportunidades.
Ese dinamismo y concreción de posibilidades de participación ciudadana que abre Internet, es conseguible con una democracia que vaya más allá de los procesos electorales y con el compromiso de sus principales actores: partidos, legisladores y gobernantes, quienes poco se esmeran en promover las prácticas democráticas, tanto en períodos electorales como en el ejercicio cotidiano de gobernar.
No deseo dejar de lado la responsabilidad de los ciudadanos, que tenemos como principal desafío desechar la apatía y transformar el conformismo en dinamismo para exigir, denunciar y participar en la construcción de un mejor país. En este punto los educadores tenemos mucho que aportar en las aulas.
Internet como ninguna tecnología es neutra, el ensanchamiento de sus posibilidades para instaurar una cultura de participación ciudadana y de rendición de cuentas en el marco de un país menos inequitativo, depende de todos.
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