sábado, 30 de enero de 2010

¿Adiós a la era Gutenberg?



En su célebre obra Farenheit 451 (1953), el escritor estadounidense Ray Bradbury nos dibuja un lugar, que puede ser cualquiera del mundo: dictatorial, devastado y aniquilado por la infame y embrutecedora televisión, en el que están prohibidos los libros por su poder disruptivo. Desde la Biblia, hasta La guerra y la paz habrían de ser quemados a una temperatura de 451 grados F.
El héroe de la historia, inspirada en la persecución macartista tuvo que huir hacia a un lugar imaginario de amantes del placer más humano que ningún otro: La lectura, quienes ante la desaparición del soporte de papel, habrían de guardar el contenido de las grandes obras de la literatura en su memoria.
Recuerdo esta obra sobrecogedora, llevada al cine por Francois Truffaut en los sesenta, a propósito de la más reciente innovación electrónica que ha salido a la venta en el mercado digital, que nos abruma de soportes seductores y aplicaciones, que corren a una velocidad frenética: Los libros electrónicos o e- books.
A lo largo de la historia de la humanidad, toda innovación tecnológica, ha causado incertidumbres y reacciones contradictorias, entre las que destacan, aquellas que proyectan la aniquilación del presente ante lo que está por venir. Los libros digitales no son la excepción. Emociones, casi siempre carentes de bases científicas, que desaparecen paulatinamente, cuando logramos apropiarnos de la tecnología, haciéndola nuestra e incorporándola a nuestra vida cotidiana, como ha sucedido con los teléfonos celulares, la tecnología que más rápido ha crecido en usuarios en la historia de la humanidad. Más de la mitad de los habitantes del planeta tiene celular (ITU, 2009).
Esta suerte de incertidumbre, es la que hoy rodea a los libros digitales y para no contradecir a nuestra más profunda humanidad, no falta quien avecina el fin de la era Gutenberg, ineludible punto alfa del mundo alfabetizado y moderno.
Pienso que a diferencia de los pesares de los hombres y mujeres de la sociedad imaginada por Bradbury, un escritor preocupado por el futuro de la humanidad, hoy podemos llevar nuestros libros guardados en una memoria electrónica.
Kindle, Nook, Reader, son los nombres de los libros digitales más publicitados en los últimos meses y que, atendiendo a nuestras pulsiones humanas, hacen temer a algunos por la supervivencia de libros en papel.
En los sesenta, un profesor de literatura inglesa de la Universidad de Toronto, escribió un par de libros secuenciales: “La Galaxia Gutenberg” y “Comprender a los medios, los medios como extensiones del hombre”, que en ese momento, no fueron bien acogidos por el mundo intelectual dominante, su nombre, Marshall McLuhan, quien sentenció que una tecnología no hace desaparecer a la anterior, sino que la reconfigura y en su caso, la fortalece.

La radio, no aniquiló al cine; la televisión no aniquiló a la radio; Internet, no ha aniquilado a la televisión, sino que la ha reconfigurado y le ha dado una larga vida a través de la tecnología streaming, mediante la cual, vemos como en el televisor, nuestras series favoritas y con la que por cierto, los fanáticos del futbol seguirán el mundial de Sudáfrica, el primero en la historia en ser transmitido con esta tecnología.
Si nos atenemos a lo planteado por McLuhan, un pensador de los medios imprescindible en la era digital, ambos universos, el del papel y el electrónico convivirán (como ya lo hacen los diarios y revistas del mundo) y se complementarán reconfigurando a la industria editorial del siglo XXI, en la que los autores, editores, distribuidores y lectores habrán de adaptarse a un escenario inédito y por tanto, incierto.
Por el momento, la librería virtual Amazon que tiene el 60% del mercado de e -books, se ufana de tener un catálogo de 400 mil libros; el nuevo best seller de Dan Brown, “El símbolo perdido” ha vendido 120 copias digitales contra 100 en papel y el 25 de diciembre, la librería vendió más libros electrónicos que tradicionales (El País, 7/01/10).
En la feria de bienes electrónicos que se llevó a cabo en la Vegas este mes, los e- books son junto con la TV 3D y los videojuegos de control físico, las innovaciones que más expectativas han generado y las que de acuerdo a expertos, son las que marcarán el consumo de bienes electrónicos en los próximo años, junto con los teléfonos inteligentes y los teclados digitales.
Para quienes hablamos la lengua de Cervantes, las grandes editoriales españolas Santillana, Random House y Planeta trabajan en un proyecto de digitalización de títulos. Fondo de Cultura Económica en México ha reconocido que su camino hacia la digitalización aun es limitado, pero asume que es el mayor desafío por delante.
La era Gutenberg no se va, sino se renueva y reconfigura como lo anticipó el ahora indispensable y en su momento incomprendido McLuhan.
Los libros siempre han sido portables, pero ahora no sólo llevaremos uno, sino miles en la memoria del pequeño dispositivo y adquiridos por precios más accesibles.
Dado que la evolución tecnológica no se genera espontáneamente, sino que está dada por el consumo, éste irá señalando el camino que habrá de tomar la industria editorial. Por lo pronto, anticipar la muerte de los libros de papel es un tanto apresurado; podríamos decir que no es el fin, sino apenas el principio de algo nuevo.

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